La historia del proyecto Prodesenh se remonta al año 1999. En esos años Judith López fue la persona que empezó con la andadura de este humilde proyecto. Prodesenh surge debido a que Judith, nacida en la Aldea San Mateo Milpas Altas, Guatemala, desde hacía tiempo vivía con una inquietud por ayudar a su propia comunidad. Veía que era una comunidad que con el paso de los años no se había desarrollado y permanecía bastante estancada, principalmente debido a la falta de educación. Elaboró un estudio de sus tradiciones, costumbres, valores, estilo de vida...y descubrió que su aldea tenía una alta carencia importante en lo que a educación se refiere. San Mateo no es una excepción sino que muchas de las aldeas indígenas de Guatemala sufren este mismo problema.

Observó que en muchas de las familias del pueblo, la parte más afectada eran los niños, muchos de ellos con serios problemas familiares, huérfanos, con padres alcohólicos, sin poder ir a la escuela y sin un futuro esperanzador por delante. Quería una desarrollo de su pueblo, un pequeño cambio dentro de las posibilidades socioeconómicas que vivía y sigue viviendo Guatemala.

Su ilusión era ver una comunidad que pudiera ir prosperando poco a poco.

El origen de toda esta problemática radica en los propios padres de los niños y a la vez en sus abuelos que preferían y prefieren que trabajen en el campo a que acudan a la escuela. Muchos de esos padres no tuvieron la oportunidad de poder ir a la escuela esto hace que no tengan más ojos que los de trabajar la tierra.

Todos estos motivos llevó a Judith a analizar y estudiar todas aquellas circunstancias que provocaba la mala situación de los más pequeños de las familias. Los más afectados eran aquellos niños huérfanos, en aquel entonces la esperanza de vida era muy corta debido al alcoholismo, enfermedades, pobreza, falta de recuersos...

En sus inicios Judith acogió a unos niños que se quedaron huérfanos, mediante su ayuda y algo de ayuda externa pudo ayudarlos dándoles lo necesario, tanto a nivel psicológico como económico para que cada niño pudiera terminar su educación primaria.

A partir de esta primera experiencia algunos niños por voluntad propia y bien otros a través de sus padres empezaron a asistir a la casa de Judith.

Con el paso de los años hasta el día de hoy el proyecto cuenta con casi 50 niños y se constituyó como una organización oficial llamada PRODESENH.

Unos años más tarde Judith conjuntamente con su marido Juan José Hernández y otros voluntarios no sólo ayudan a los niños sino a algunos de sus padres. Se trata de concienciar a todos ellos de la importancia de tener una buena educación y a la vez alfabetizarlos.

Desgraciadamente Guatemala cuenta con mucha desigualdad, esto provoca que las clases más bajas sean realmente pobres. Muchos de los niños que viven en comunidades indígenas como San Mateo son explotados por adultos y muchos de manera obligada abandonan la escuela cuando llega la época de cultivo.


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